Recientemente Sanidad ha endurecido sus alertas alimentarias tras revisar el efecto de los metales pesados en la salud. Recomienda que ni embarazadas ni niños coman atún ni pez espada, y desaconseja las acelgas y espinacas para la elaboración de las papillas para los bebés.

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La Agencia Española de la Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha endurecido las recomendacones sobre el consumo de ciertos alimentos por su tendencia a la concentración de metales pesados como el mercurio (pez espada y atún), el cadmio (los crustáceos) y los nitritos en el caso de algunas hortalizas. El metal, generado en su mayor parte por la actividad industrial es especialmente peligroso para niños y mujeres embarazadas y puede conducir a alteraciones graves en el desarrollo del feto y de los niños de corta edad. El metal se almacena en el hígado y el riñón y puede causar disfunción renal.

La AESAN recomienta que los niños de entre 3 y 12 años limiten el consumo de pez espada y atún a 50 gramos a la semana como máximo.

Según explica Greenpeace los españoles acumulan entre 6 y 10 veces más mercurio en su organismo que los ciudadanos de otros países europeos.

En el caso de las acelgas y las espinacas, se recomienda que se guarden en la nevera puesto que conservadas a temperatura ambiente pueden duplicar la cantidad de nitritos. Además de poder producir cianosis, una enfermedad poco frecuente, los nitritos son un irritante gástrico que se ha vinculado incluso a algunos tipos de cáncer.

Sin embargo ¿son estas recomendaciones suficientes para garantizar la salud pública? Greenpeace considera que habría que revisar la legislación para poder actuar de forma coordinada y conseguir objetivos como la reducción de los agentes químicos, y no basar todo el sistema en unas recomendaciones que no inciden en el problema principal: la contaminación.

Fuentes: El País y Greenpeace